Estoy en el autobús
se llama “Busscar” con mis compañeros en la Ruta 40 en un lugar entre Perito
Moreno y El Chaltén. Ahora la calle es de tierra y no es muy suave. Quiero
escribir sobre mis pensamientos del viaje y de Patagonia, y de un evento que no
quiero olvidarme que ocurrió en Bariloche hasta una semana.
Hemos estado en
el autobús hasta casi siete horas y tenemos muchas más antes de llegarnos en El
Chaltén. Este viaje debe durar unas ochos horas, pero pienso que va a ser más
larga a caso de las condiciones de las calles y la construcción en el
autopista.
He leído El Final del Libro en Patagonia durante
el viaje y he leído casi setenta páginas del libro. Pienso en terminarlo hoy en
el autobús después de escribo esta entrada. El narrador del libro tiene una
opinión muy fuerte y muy maleducada de la Patagonia y la gente que vive allí.
El no me cae bien y me parece como un ciudadano que tiene una opinión muy alta
de su mismo. El describe la Patagonia como “piedra, viento, nada” (99).
El habla sobre la
tema de si él tenga veinte menos anos, haría mucho con la Patagonia y seria un
pionero del región. ¿Quién es él, que tiene el derecho de arreglar y mejorar la
Patagonia? ¿Qué sabe él que la gente no sabe sobre su propio paisaje? No me
gusta como habla. Habla como un político de Estados Unidos que piensa que los
indígenas no saben cómo vivir y los blancos tienen que ensenarlos en como creer
la comida y todo esto. El pretenda de entender la gente y ver con ojos abiertos
y una mente clara, pero no es así. El ya tiene una cabeza llena y no hay
espacio para la verdad o las cuentas de la gente. El habla y pregunta a la
gente que conoce pero no les escucha. El no es periodista, sino novelista. Los
novelistas no saben cómo investigar y escuchar al mundo real, sino el mundo
entero.
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Me aparto del
tema. El cuentito del Bariloche: es el último día en Bariloche y en unas horas
vamos a la estación del autobús para ir a Esquel. Estoy en el cuarto común
comiendo el desayuno con mis compañeros. Hay un hombre con pelo blanco que no
escucha cuando hablamos en ingles y el habla ingles también con un acento.
Estoy sola en una
mesa comiendo y tomando café. El me dice algo sobre la comida en ingles y le
respondo en ingles también. No sé cómo va la conversación entre las primeras
palabras y esto, pero lo importante es como así, y voy a escribir el dialogo en
ingles porque ocurre en ingles:
Le pregunto
“Where are you from?” porque el habla ingles.
“I’m from Denmark. Well, I guess English is my mother
language. I was born in US and moved to Demark when I was 22.”
“Oh very cool. I have friends who are Danish (2nd
generation though).”
“Uh, where is your family from?” en voz mas baja, “you’re
darker than the others…”
“I’m half Mexican.”
He nodded knowingly, as if now it all made sense to him. “Ah
okay. Where are you from in US?”
“California.”
“Do you live close to the border?”
“Yes.”
As he was leaving, he asked me, “Your mom or your dad?”
“My dad.”
Again he nodded as if it was all suddenly clear to him.
Después en la mañana,
regresando con mis compañeros del museo, entro el hostel y digo algo en español
a la mujer que trabaja allí. Él está allí, esperando con su esposa.
A mí él dice,
“You’re cheating!” (In a joking tone) “Your father taught you Spanish!”
Respondo, sin
risa y sin enojo, “No, he didn’t.”
Así termina el
cuentito de la primera instancia en que un extranjero, que no conozco, me dice
algo sobre el color de mi piel. Es un poco irónico que la primera instancia en
que alguien se da cuenta y me dice algo sobre el color de mi piel ocurrió en un
país latinoamericano, en cual casi toda la gente tiene piel como mío: café.
No estoy segura
en que debo pensar sobre el evento. Es verdad, la gente no espera que una
turista de los Estados Unidos sea una de la minoría del país. Pero, en Estados
Unidos, la gente no piensa que soy de la minoría, pero sí, soy. Es un evento
muy extraño, y lo más cerca del racismo que he encontrado, y no ocurrió en mi
propio paisaje.
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Anoche no puse
“post” mi entrada porque el internet no funcionó. Ahora, no se no está funcionando
tampoco pero espero que sí. Estamos en el hostel en el Chaltén, esperándonos
para se despiertan nuestras compañeros.
Sofía y yo
tenemos una compañera de cuarto que parece ser inglesa. Yo estaba en el cuarto
este mañana cuando ella se despertó. Ella me dijo algo y yo dije “hola” porque
todavía no sabía cual lenguaje habla.
Ella me pido
mover una mochila afuera de la calefacción y dije algo en ingles también y empecé
a moverla. Le dije algo sobre el frio de la noche pero ella probablemente no me
escuchó porque me pido, “¿Hablas inglés?” y le dije, “sí,” pero ella trató a
hablarme en español. Era muy extraño que ella piense que no puedo hablar
ingles.
Ahora ella sabe que
hablo inglés, pero era un poco extraño. No pensaba que aparezco como una mujer
que no habla inglés, pero pienso que no hay muchos mexicanos en Inglaterra.