Hoy no me sentía
muy bien durante las clases. Me di cuenta porque no me gusta la clase de
historia: lo que está en los “powerpoints” es muy diferente que lo que dice la
profesora. La lenguaje que usa la profesora en los “powerpoints” es más
compleja y sofisticada, también no es tan compleja como la información que
dice. Pero bueno. Desde hoy, voy a sacar notas de lo que dice la profesora, y
no prestar tanta atención a los “powerpoints”.
Durante la
segunda clase, la de idioma, me sentía peor. Casi quería llorar para un minuto.
Estaba muy frustrada porque lo que estudiamos era tan básica, no me presentaba
un desafío. Quiero aprender, quiero hacer lo estimulante en clase, pero no
puedo. Si, necesito revisión en temas básicos, pero no necesito pasar tanto
tiempo en estos temas. Me siento como soy peor con el español ahora que cuando
llegue. Después de la clase, esperé y hablé con la profesora sobre cómo me sentía.
Ella me dijo que debo encontrar una compañera de conversación en el internet y
hablar con toda la gente que puedo. Me parece una buena idea, porque no quería ir
a las noches de conversación en un bar con muchas de mis compañeras para hablar
sobre cualquier cosa. Ella me dijo que debo elegir un tema sobre que podemos
hablar, y me sentí mejor.
Salí la escuela y
caminé a Santa Fe porque quería ir al supermercado y la Farmacity (Farmacity es
un tipo de farmacia que es mi favorita). Crucé el parque y doblé en Callao y
Santa Fe y caminé enfrente de un librería cuando mi di cuenta que había pensado
en comprar un edición de Don Quixote
en español, entonces entré la librería. Encontré los libros de Cervantes y
empecé a verlos. Un hombre que trabajaba allá me preguntó si necesitaba ayuda. Le
pregunté, “¿cuánto cuesta este libro?” y él me respondió, “depende en cual país
sos.” Era un chiste. Nos conversamos sobre Cervantes, la frontera entre
realidad y la literatura, Borges, Kafka, y todo esto para casi veinte minutos. Era
muy interesante y el era muy amable. Me mostró muchos libros y cuentos, y me leyó
cuatro cuentos cortos. Fingió golpearme con un libro y cosas así. Finalmente, compré un libro: parte uno de Don Quixote. Antes
de salgo, tal vez compra parte dos. Me sentí muy bien.
Continué caminando,
y vi la tienda de computadoras. Entré y elegí unos audífonos y los compré, muy
contenta; los audífonos funcionan muy bien. Menos de una cuadra más llegue al
supermercado. Compré galletitas para comer durante el viaje (¡solo costaron
3.31 dólares US!) y fui a la Farmacity. Compré Chapstick y chicle, y ¡fui a casa
muy satisfecha con mi día y muy entusiasmada para mañana!