Empecé mi entrada
anoche en el autobús pero mi computadora se murió muy pronto y no puse
terminarla. El viaje de Puerto Madryn hasta Buenos Aires no fue mal, pero no me
dormí muy bien. No importa. Hoy es un día nuevo. Me duché cuando llegamos y después
fui a almorzarme con los chicos Josh y Zac. Fuimos a La Rosarita y comimos
paradilla y papas fritas. Eran buenas y después fuimos a un tienda de liqueur y
Zac compró una botella de Baileys y compré una botella de Dulce de Leche liqueur.
Tengo ganas de probar los dos con mis amigos en la tarde.
Ayer aprendí algo
sobre mi misma y mis sentidos sobre los pingüinos. ¡Son horribles! Hacen un
ruido tan horrible y gritan todo el tiempo. También el olor de su caca es peor
que los de las gaviotas en la marina. Son bonitos de afuera pero no me gusta
estar tan cercas. No sé. Las caras son feas pero me gusta cuando caminan porque
me parecen muy cómicos. El mar era tan bonito y me encanta una ciudad cerca del
mar. Creo que es lo mejor lugar para vivir. Los pingüinos que viven acá no eran
emperadores, sino un tipo diferente que les gusta el ambiento caliente. Era extraño
verlos porque esperas que verlos todos juntos porque es frio, pero no es la
realidad. Estoy contenta que los he visto porque aprendí muchísimo.
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