sumbite!

viernes, 17 de febrero de 2012


Estoy en el autobús se llama “Busscar” con mis compañeros en la Ruta 40 en un lugar entre Perito Moreno y El Chaltén. Ahora la calle es de tierra y no es muy suave. Quiero escribir sobre mis pensamientos del viaje y de Patagonia, y de un evento que no quiero olvidarme que ocurrió en Bariloche hasta una semana.
Hemos estado en el autobús hasta casi siete horas y tenemos muchas más antes de llegarnos en El Chaltén. Este viaje debe durar unas ochos horas, pero pienso que va a ser más larga a caso de las condiciones de las calles y la construcción en el autopista.

He leído El Final del Libro en Patagonia durante el viaje y he leído casi setenta páginas del libro. Pienso en terminarlo hoy en el autobús después de escribo esta entrada. El narrador del libro tiene una opinión muy fuerte y muy maleducada de la Patagonia y la gente que vive allí. El no me cae bien y me parece como un ciudadano que tiene una opinión muy alta de su mismo. El describe la Patagonia como “piedra, viento, nada” (99).

El habla sobre la tema de si él tenga veinte menos anos, haría mucho con la Patagonia y seria un pionero del región. ¿Quién es él, que tiene el derecho de arreglar y mejorar la Patagonia? ¿Qué sabe él que la gente no sabe sobre su propio paisaje? No me gusta como habla. Habla como un político de Estados Unidos que piensa que los indígenas no saben cómo vivir y los blancos tienen que ensenarlos en como creer la comida y todo esto. El pretenda de entender la gente y ver con ojos abiertos y una mente clara, pero no es así. El ya tiene una cabeza llena y no hay espacio para la verdad o las cuentas de la gente. El habla y pregunta a la gente que conoce pero no les escucha. El no es periodista, sino novelista. Los novelistas no saben cómo investigar y escuchar al mundo real, sino el mundo entero.
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Me aparto del tema. El cuentito del Bariloche: es el último día en Bariloche y en unas horas vamos a la estación del autobús para ir a Esquel. Estoy en el cuarto común comiendo el desayuno con mis compañeros. Hay un hombre con pelo blanco que no escucha cuando hablamos en ingles y el habla ingles también con un acento.

Estoy sola en una mesa comiendo y tomando café. El me dice algo sobre la comida en ingles y le respondo en ingles también. No sé cómo va la conversación entre las primeras palabras y esto, pero lo importante es como así, y voy a escribir el dialogo en ingles porque ocurre en ingles:

Le pregunto “Where are you from?” porque el habla ingles.

“I’m from Denmark. Well, I guess English is my mother language. I was born in US and moved to Demark when I was 22.”

“Oh very cool. I have friends who are Danish (2nd generation though).”

“Uh, where is your family from?” en voz mas baja, “you’re darker than the others…”

“I’m half Mexican.”

He nodded knowingly, as if now it all made sense to him. “Ah okay. Where are you from in US?”

“California.”

“Do you live close to the border?”

“Yes.”

As he was leaving, he asked me, “Your mom or your dad?”

“My dad.”

Again he nodded as if it was all suddenly clear to him.

Después en la mañana, regresando con mis compañeros del museo, entro el hostel y digo algo en español a la mujer que trabaja allí. Él está allí, esperando con su esposa.

A mí él dice, “You’re cheating!” (In a joking tone) “Your father taught you Spanish!”

Respondo, sin risa y sin enojo, “No, he didn’t.”

Así termina el cuentito de la primera instancia en que un extranjero, que no conozco, me dice algo sobre el color de mi piel. Es un poco irónico que la primera instancia en que alguien se da cuenta y me dice algo sobre el color de mi piel ocurrió en un país latinoamericano, en cual casi toda la gente tiene piel como mío: café.

No estoy segura en que debo pensar sobre el evento. Es verdad, la gente no espera que una turista de los Estados Unidos sea una de la minoría del país. Pero, en Estados Unidos, la gente no piensa que soy de la minoría, pero sí, soy. Es un evento muy extraño, y lo más cerca del racismo que he encontrado, y no ocurrió en mi propio paisaje.
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Anoche no puse “post” mi entrada porque el internet no funcionó. Ahora, no se no está funcionando tampoco pero espero que sí. Estamos en el hostel en el Chaltén, esperándonos para se despiertan nuestras compañeros.

Sofía y yo tenemos una compañera de cuarto que parece ser inglesa. Yo estaba en el cuarto este mañana cuando ella se despertó. Ella me dijo algo y yo dije “hola” porque todavía no sabía cual lenguaje habla.
Ella me pido mover una mochila afuera de la calefacción y dije algo en ingles también y empecé a moverla. Le dije algo sobre el frio de la noche pero ella probablemente no me escuchó porque me pido, “¿Hablas inglés?” y le dije, “sí,” pero ella trató a hablarme en español. Era muy extraño que ella piense que no puedo hablar ingles.

Ahora ella sabe que hablo inglés, pero era un poco extraño. No pensaba que aparezco como una mujer que no habla inglés, pero pienso que no hay muchos mexicanos en Inglaterra.
                                                                                          

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