sumbite!

lunes, 19 de marzo de 2012


Estoy enojada. Odio vivir en una casa de otros, que no es mi propia casa en que puedo hacer lo que quiero. La madre de nuestra casa es una madre. No es mi madre pero ella es la figura de madre y no me gusta vivir con una madre.

Antes del momento en que escribo esto, estaba enojada. He puesto más y mas enojada en los días recientes. Me pongo enojada cada vez en que Arturo, el hijo de Virginia quien vive en el otro lado de la casa, tiene treinta y seis años, es divorciado y no está buscando trabajo, empieza a fumar otro cigarrillo y el fumo cruza el patio y entra nuestra ventana. Me pongo enojada cuando María, la hija de Virginia quien tiene treinta y cuatro anos y vive en España pero está aquí viviendo en la sala, me mira como ella esta juzgándome. Me pongo enojada cuando Virginia, quien hemos pagado para comida, compañía y la experiencia de una familia argentina, sale para el fin de semana y cuando regresa en domingo ya no hay comida y en lunes todavía no ha comprado más. Hoy, para el desayuno, no tuvimos pan, no tuvimos leche, y no tuvimos fruta. Empecé a ponerme enojada.

Durante las clases, yo estaba aburrida. La clase de literatura siempre me interesa, pero la clase de historia no. La clase de historia no me interesa y no me gusta el sistema que usa nuestra profesora para organizarla. Pero bueno. Clases terminaron y Addie y yo caminamos a casa. Bueno. Llegamos. Hay fruta. Tomamos fruta y la comemos en nuestro cuarto.

Entra Virginia, “Escúchenme.” Malas noticias. Ella me dijo que en sábado, (día de San Patricio) había un chico que entró nuestro edificio borracho, y dejó la puerta abierta y los vecinos les pusieron asustados porque no sabían quién era el chico.

El chico era nuestro amigo Zac, quien caminó conmigo hasta mi casa para protegerme y para no tuve que caminar sola en la calle muy tarde de la noche. ¿Es una buena idea no? La gente nos dice siempre que no debemos caminar solas durante la noche. Pero ella me reprendió y pienso que, no estoy segura, me dijo que si tomo, bien, pero no vuelva a casa. Pienso que ella me dijo que no debo volver, debo quedarme en otro lado.

¡¿Qué locura es esto?! Me puse muy enojada. Que ridículo. No había peligro. Esta conversación, lo que ella me dijo, me parece como mi seguridad es de menos importancia que lo de los vecinos y lo que piensan los vecinos también es más importante.

Quiero salir esta casa. Quiero salir esta ciudad. No quiero que mi viaje termine, pero no me gusta la ciudad, y no me gusta vivir en una casa que no es mía. No es justo, pero la vida no es justa.

De otro tema, anoche tuve mi primer sueño en que mi persona (del sueño) pensó en español. 

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